¿Estaré haciendo bien en irme? ¿Me gustará mi destino? ¿Quién conoceré en los próximos meses? Y es en estas inquietudes existenciales en las que encuentro también una especie de adrenalina. No sé lo que me espera, y eso me apasiona. Abro la puerta hacia posibilidades que nunca imaginé, y pongo mis pies y mi vida rumbo a un destino que todavía desconozco.

¿Quién sabe cómo acabará esto, los maravillosos y no tan maravillosos hechos que tendrán lugar en los próximos meses? Nadie, problablemente. Así que me encomiendo a una frase que hace mucho tiempo, y con bastante razón, proclamó un cierto Julio Cesar al desencadenar una guerra civil con un solo paso a través de un río: alea iacta est.
Todo irá bien.
ResponderEliminarTe lo dice una veterana.
Si no, siempre nos quedará Ryanair... ;)