15 septiembre, 2010

Appena prima di partire

Siempre hay un momento (o mejor dicho varios), justo antes de irme, en el que se la duda se apodera de mí. Reviso mentalmente mi maleta, la lista de cosas que hacer, la de direcciones, los papeles. Y al término de este examen, a mi gran sorpresa, todo está en orden. Es entonces cuando me invade un sentimiento de duda algo más inquietante.

¿Estaré haciendo bien en irme? ¿Me gustará mi destino? ¿Quién conoceré en los próximos meses? Y es en estas inquietudes existenciales en las que encuentro también una especie de adrenalina. No sé lo que me espera, y eso me apasiona. Abro la puerta hacia posibilidades que nunca imaginé, y pongo mis pies y mi vida rumbo a un destino que todavía desconozco.


¿Quién sabe cómo acabará esto, los maravillosos y no tan maravillosos hechos que tendrán lugar en los próximos meses? Nadie, problablemente. Así que me encomiendo a una frase que hace mucho tiempo, y con bastante razón, proclamó un cierto Julio Cesar al desencadenar una guerra civil con un solo paso a través de un río: alea iacta est.

1 comentario:

  1. Todo irá bien.
    Te lo dice una veterana.
    Si no, siempre nos quedará Ryanair... ;)

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