23 octubre, 2010

Questa è (già) la mia casa

Señores, señoras, hace ya un mes. Con esa terrible manía que tenemos los humanos de dividir el tiempo en días, horas, minutos, segundos, y contarlos como si así pudiésemos evitar su paso, acabo de darme cuenta de que hace un mes que estoy aquí. Qué puedo decir, a parte de que cada vez me cuesta menos acostumbrarme a cambiar de vida, quizás porque voy siendo un poco menos de un solo sitio y un poco más de todos a la vez. Esta semana que ha completado el mes ha sido cargadita, así que dejaré de hacer reflexiones altamente filosóficas y volveré a mi día a día.

Comenzamos con el sábado pasado, cuando mis compis de piso y yo fuimos a una conferencia sobre el rol de las mujeres en el siglo XXI. Dicho sea de paso, probablemente seamos las únicas Erasmus que se van de conferencias. Qué se le va a hacer si aquí no hay casi fiesta los fines de semana… El caso es que me la habían recomendado los profesores de interpretación, y la verdad es que estuvo bien estar en un congreso escuchando como trabajaban intérpretes simultáneas. Y las mujeres que exponían tenían vidas apasionantes, entre las que destaco la de Waris Dirie. Si no la conocéis, debéis leer sobre su proyecto y sobre ella, es una mujer increíble.



Llegado el domingo, se me ocurrió la brillante idea de salir a cenar. Bueno, en principio sí era brillante, hasta caer en la cuenta de que aquí los domingos todo está cerrado. Así que acabamos en un bar en el que ya habíamos estado, mientras comíamos pizza italiana y escuchaba (sin poder bailar) canciones de salsa.

El lunes, 8 horas de clase, el martes, otras tantas de deberes, y por la noche, aperitivo eslovaco. Rico, rico, y sobre todo desconocido. Es lo que tiene que Europa se agrande, que tenemos vecinos de los que no sabemos casi nada. Prueba de ello la interesante conversación con mis compis, el jueves en mi piso hasta las 12 de la noche, sobre la política en nuestros países, la segunda guerra mundial, el carisma, y otros pormenores varios. De nuevo creo que rompimos el récord en cuanto a temas de conversación de estudiantes Erasmus.

El jueves, estaba tranquilamente en casa cuando de repente leo un mensaje de Marina. "Ya TENGO FECHA para FORLÍ!!!!!!!". Aprovechemos ryanair, viajemos, reunámonos. Buen plan, al que me sumo entusiasmada. Y tras hablarlo con Napuka, decido también visitarle a ella en Edimburgo el finde siguiente. Así que se me alegra el día con dos visitas para diciembre.

Pero todo no puede ser tan bello. Para terminar, hoy, como todos los días, me he despierto a las 7 para leer las noticias antes de ir a clase. Que no cunda el pánico, no se os a olvidado ir a clase, hoy es efectivamente sábado. Sólo que aquí, eso no es excusa, también tengo clases el sábado. O debería tener, porque cuando he llegado a la puerta, un gentil papelito –contra el que, desgraciadamente, no he podido descargar mi frustración- señalaba en tono cortés que “El profesor no se puede presentar hoy por causa de gripe. Se disculpa por las molestias”. Bueno, nada, media vuelta. Se ve que a veces es mejor seguir la vagancia y quedarse en la cama.

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